|
Actualizado 27 febrero 2010
|
|
|
|
|
|
Lo de menos es que fuera pescado con
una tasa de alcoholemia el doble de lo permitido, por lo cual, todos estamos
de acuerdo, pagará la multa que le corresponde, abultadita, se le retirarán
los puntos correspondientes o hasta el carnet de conducir entero, y arreando
que es gerundio. Por lo demás, bastante tiene el chico con el susto y con los
costes a afrontar como consecuencia del accidente: reparación del coche,
responsabilidad civil, etc. Me refiero, ya lo habrán adivinado Vds. al
diputado del Partido Popular Ignacio Uriarte,
que el pasado martes a las 6:00 de la mañana y en estado de ebriedad, se pegó
una torta en coche mientras circulaba por la calle Serrano de Madrid.
Lo de más es que los españoles
estamos hartos ya del comportamiento de nuestros políticos. Estamos hartos de
la vida nada edificante que se dan. Estamos hartos de sus prebendas. Estamos
hartos de que lo único que sepan hacer muchos de ellos es poner zancadillas
en las sedes de sus partidos y nunca hayan hecho otra cosa ni acumulen otra
experiencia. Estamos hartos de su escasísima formación y de las pocas cosas
que muchos de ellos saben hacer. Estamos hartos de que un número creciente de
ellos ni siquiera hayan pasado por la universidad. Estamos hartos de que se
expresen como patanes y de que no estén capacitados ni para un comentario de
texto de Caperucita Roja. Estamos hartos de los coches
oficiales con los que se pavonean y de las dietas que se hacen pagar. Estamos
hartos del absentismo al que se entregan. Estamos hartos de sus vacaciones
inacabables. Estamos hartos de que paguen menos impuestos que los demás y a
cambio de ello, reciban mejores prestaciones del Estado. Y si no se lo
creen.... ¡consulten, consulten Vds. las últimas encuestas del CIS! donde Sus Señorías han pasado a ser el segundo
o tercer problema de los españoles, por delante incluso del terrorismo.
Estamos hartos, señores, estamos
hartos y probablemente, le va a tocar pagarlo a este muchacho que, a lo que
parece, ni la carrera tiene terminada a su treinta años. Y eso que por
tratarse de un partido de derechas, al menos sus votantes –que no sus
compañeros, según vemos- son los primeros en reclamarle que dé un paso al
frente y se vaya a casa. Porque si en su lugar, el muchacho fuera miembro de
esa máquina de esquilmar el estado que se llama PSOE, sus compañeros todos, sus votantes muchos, le
estarían riendo la gracia; puede que al igual que hace el Sr. Rubalcaba con
una desvergüenza que dibuja al personaje, hasta rechazara dar explicaciones.
Pero Sr. Uriarte, a Vd. le ha tocado. Lo siento, son las
reglas: en política, a lo que se ve, se puede hacer lo que a uno se le
antoja, se vive guay, no es necesaria formación, las prebendas son muchas...
Pero si te pescan, te pescaron... Y a Vd., Sr. Uriarte, le han pescado. Se
tiene Vd. que ir a su casa. Culpa, convengamos, no tiene mucha: si en vez de
haber ocurrido su borrachera un martes hubiera ocurrido un viernes, a lo
mejor se lo habíamos perdonado mejor; si en vez de ser un mal estudiante
hubiera terminado Vd. su carrera, puede que también; si en vez de no haber
hecho Vd. nada en la vida salvo pertenecer a un partido político, no le quepa
duda, habríamos sido más comprensivos. Pero reúne Vd., Sr. Uriarte, el
perfecto perfil de lo que los españoles no aguantamos más. No es Vd. el
único. Son muchos los que con Vd. tendrían que irse. Pero de momento, le ha
tocado a Vd..
Post Scriptum. No quiero dejar de
señalar mi admiración por dos clases de políticos que, por fortuna, aún se
pueden otear en el paisaje político español si se va bien armado de catalejos
y otros instrumentos de telescópica: aquéllos que después de un dilatado
proceso de formación personal y profesional entran en la política con la
deliberada intención de mejorar la sociedad, a veces en detrimento de sus
patrimonios y de sus ingresos; y aquéllos en la base de la pirámide política
que, a menudo, ni tiempo han tenido para formarse, pero que después de una
dilatada vida de trabajo, aún encuentran, sobre todo en los pequeños pueblos
españoles, tiempo de su propiedad para entregarlo en servicio del de su
comunidad.
Luis Antequera
|
domingo, 20 de abril de 2014
De un muchacho que iba muy de prisa y se la pegó Autor Luis Antequera
SOBRE LA MULTA DE ESPERANZA AGUIRRE.
|
sábado, 25 de enero de 2014
ALGO SOBRE EL ORGULLO
|
LEA SU BIBLIA
jueves, 23 de enero de 2014
POSEERÁS DOBLE PORCIÓN DE PROSPERIDAD
| |||||||||
| |||||||||
LEA SU BIBLIA
| |||||||||
domingo, 19 de enero de 2014
SOMOS UN CUERPO EN CRISTO (A LOS ADORADORES DE DIOS EN JESÚS)
Doy
gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre
en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por
vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido
de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra,
la perfeccionará hasta
el día de Jesucristo;
como me es justo
sentir esto de todos vosotros,
por cuanto os tengo en el corazón; en mis apuros,
y en la defensa y confirmación del evangelio,
todos vosotros sois partícipes conmigo
de la gracia.
sábado, 18 de enero de 2014
EL GRAN PASTOR (Antonio Gudiño) Venezuela)
| |||||||||
DESPIÉRTATE TÚ QUE DUERMES (Enviado por nuestro amigo A. Gudiño) Venezuela

Fue un bostezo enorme,
prolongado y sonoro. Estuvo seguido de un estirar de brazos, un suspiro y un
cerrar de ojos. Y luego el hombre se durmió profunda, tranquila y totalmente,
indiferente a todo lo que lo rodeaba.
Pierre Dupier, francés, de
treinta y nueve años de edad, se había dormido ante un tribunal de París cuando
se le juzgaba por el delito de narcotráfico. Como el hombre durmió durante todo
el proceso, el juez decidió juzgarlo en otra ocasión en que estuviera
despierto. «Mientras éste sufra de apnea
obstructiva, la enfermedad del sueño —dijo el juez—, no se le podrá
juzgar.»
He aquí a un hombre que, si se
quiere, se salió con la suya. Padece una rara enfermedad, «apnea obstructiva».
Cuando le da por dormir, sencillamente se queda rendido aunque disparen
cañonazos a su lado. Como se durmió en el juicio, y no escuchó nada de los
cargos que se le imputaban, no se le pudo juzgar.
No podemos menos que
preguntarnos: ¿Cuántos hay en este mundo que, sin padecer de la enfermedad del
sueño, se duermen en lo más importante de la vida? Hay hombres, por ejemplo,
que parecen dormirse cuando se trata de llevar dinero a la casa para alimentar
a los hijos y pagar las cuentas.
Otros, sin tener el cerebro
dormido, parecen tener dormida la conciencia. Pueden cometer cualquier
fechoría, cualquier delito moral, sin siquiera inmutarse. Más que conciencia
dormida parecen tener la conciencia muerta.
Otros duermen profundamente
sin oír el clamor de su esposa abandonada, o el llanto de sus hijitos con
hambre, o el gemido de los padres ancianos que viven en la miseria. Duermen
profundamente ante su deber moral, sin necesidad de alcohol, ni de droga, ni de
somníferos ni de “apnea obstructiva”.
Para todos estos que duermen
delante de Dios y de su responsabilidad moral, hay un texto bíblico apropiado:
«Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará
Cristo» (Efesios 5:14). Estar dormido, sordo e inconsciente a la realidad moral
de la vida es igual que estar muerto.
Debemos reaccionar y despertar
del letargo moral. Tenemos que abrir los ojos y los oídos. Y debemos escuchar a
Jesucristo que nos llama a una vida recta, justa, moral y limpia. Si seguimos
moral y espiritualmente dormidos, nuestro sueño nos llevará a la perdición
eterna.
Cristo
está llamando hoy y está llamando ahora. ¡Despertemos!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)