sábado, 25 de enero de 2014

ALGO SOBRE EL ORGULLO



"Nadie parece darse cuenta de los errores que comete. ¡Perdóname, Dios mío, los pecados que cometo sin darme cuenta! ¡Líbrame del orgullo! ¡No dejes que me domine! ¡Líbrame de la desobediencia para no pecar contra Ti! ¡Tú eres mi Dios y mi protector! ¡Tú eres quien me defiende! ¡Recibe, pues, con agrado lo que digo y lo que pienso!"
Salmos 19:12-14 (TLA)

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jueves, 23 de enero de 2014

POSEERÁS DOBLE PORCIÓN DE PROSPERIDAD

  POSEERÁS DOBLE PORCIÓN DE PROSPERIDAD

"Disfrutarán de una doble honra en lugar de vergüenza y deshonra. 

Poseerán una doble porción de prosperidad en su tierra, 
y una alegría eterna será suya. 
Pues Yo, el Señor, amo la justicia; odio el robo y la fechoría. 
Les recompensaré fielmente a ustedes por su sufrimiento 
y haré un pacto eterno con ustedes."
Isaías 61:6-8 (NTV)
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domingo, 19 de enero de 2014

SOMOS UN CUERPO EN CRISTO (A LOS ADORADORES DE DIOS EN JESÚS)




Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, 
la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; 
como me es justo sentir esto de todos vosotros, 
por cuanto os tengo en el corazón; en mis apuros, 
y en la defensa y confirmación del evangelio, 
todos vosotros sois partícipes conmigo de la gracia.
  A MIS OJOS TU ERES DE GRAN ESTIMA 
"Otros murieron para que tú vivieras;
Cambié la vida de ellos por la tuya,
porque me eres precioso y honorable
Yo te amo.
No temas, pues Yo estoy contigo."
Isaías 43:4,5 (BD)
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DIOS te ama


Que tengas buen día

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sábado, 18 de enero de 2014

EL GRAN PASTOR (Antonio Gudiño) Venezuela)






"Tú, Dios mío, eres mi Pastor; contigo nada me falta. Me haces descansar en verdes pastos, y para calmar mi sed me llevas a tranquilas aguas. Me das nuevas fuerzas y me guías por el mejor camino, porque así eres Tú. Puedo cruzar lugares peligrosos y no tener miedo de nada, porque Tú eres mi Pastor y siempre estás a mi lado; me guías por el buen camino y me llenas de confianza. Aunque se enojen mis enemigos, Tú me ofreces un banquete y me llenas de felicidad; ¡me das un trato especial! Estoy completamente seguro de que Tu bondad y Tu amor me acompañarán mientras yo viva, y de que para siempre viviré donde Tú vives."

Salmos 23 (Biblia de Lenguaje Sencillo) (BLS)

DESPIÉRTATE TÚ QUE DUERMES (Enviado por nuestro amigo A. Gudiño) Venezuela




Fue un bostezo enorme, prolongado y sonoro. Estuvo seguido de un estirar de brazos, un suspiro y un cerrar de ojos. Y luego el hombre se durmió profunda, tranquila y totalmente, indiferente a todo lo que lo rodeaba.

Pierre Dupier, francés, de treinta y nueve años de edad, se había dormido ante un tribunal de París cuando se le juzgaba por el delito de narcotráfico. Como el hombre durmió durante todo el proceso, el juez decidió juzgarlo en otra ocasión en que estuviera despierto. «Mientras éste sufra de apnea obstructiva, la enfermedad del sueño —dijo el juez—, no se le podrá juzgar.»

He aquí a un hombre que, si se quiere, se salió con la suya. Padece una rara enfermedad, «apnea obstructiva». Cuando le da por dormir, sencillamente se queda rendido aunque disparen cañonazos a su lado. Como se durmió en el juicio, y no escuchó nada de los cargos que se le imputaban, no se le pudo juzgar.

No podemos menos que preguntarnos: ¿Cuántos hay en este mundo que, sin padecer de la enfermedad del sueño, se duermen en lo más importante de la vida? Hay hombres, por ejemplo, que parecen dormirse cuando se trata de llevar dinero a la casa para alimentar a los hijos y pagar las cuentas.

Otros, sin tener el cerebro dormido, parecen tener dormida la conciencia. Pueden cometer cualquier fechoría, cualquier delito moral, sin siquiera inmutarse. Más que conciencia dormida parecen tener la conciencia muerta.

Otros duermen profundamente sin oír el clamor de su esposa abandonada, o el llanto de sus hijitos con hambre, o el gemido de los padres ancianos que viven en la miseria. Duermen profundamente ante su deber moral, sin necesidad de alcohol, ni de droga, ni de somníferos ni de “apnea obstructiva”.

Para todos estos que duermen delante de Dios y de su responsabilidad moral, hay un texto bíblico apropiado: «Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo» (Efesios 5:14). Estar dormido, sordo e inconsciente a la realidad moral de la vida es igual que estar muerto.

Debemos reaccionar y despertar del letargo moral. Tenemos que abrir los ojos y los oídos. Y debemos escuchar a Jesucristo que nos llama a una vida recta, justa, moral y limpia. Si seguimos moral y espiritualmente dormidos, nuestro sueño nos llevará a la perdición eterna.


Cristo está llamando hoy y está llamando ahora. ¡Despertemos!